Cuantas son las cosas que han cambiado que no tendrían que haberlo hecho, y cuantas otras que tendrían que haber cambiado siguen igual.
Aquí estoy, a mis 19 años, recordando que sigo igual que hace cinco años, que sigo intentando cambiar las mismas cosas, resolver los mismos problemas, y no lo consigo, no hay manera de conseguirlo, y es ahora, cuando me pregunto: ¿Es porque no puedo, o porque no quiero? Quizás es que me guste ser así, o simplemente no puedo evitarlo, es mi naturaleza. Por tanto, tendría que empezar por resolver mis propios problemas, arreglarme, y es que, soy una pieza rota desde hace mucho tiempo.
No sé bien si es cosa del azar, la casualidad, que siempre termine en la misma situación, o soy yo, que vuelvo a lo mismo. El día que lo sepa, volveré aquí para escribirlo, y conservarlo para siempre, para que nunca se me olvide.
Todo esto lo escribo un jueves (o viernes) a las 5 y media pasadas de la madrugada, después de días de insomnio y de un primer examen de la universidad. Será que el no dormir me pone más sensible y vulnerable, o puede que lo hagan las películas de Jennifer Lawrence, o más bien ella misma.
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